Enfermedades C

Coccidioidomicosis

INFORMACIÓN GENERAL

¿Qué es la coccidioidomicosis?

La infección se debe a la inhalación de artroconidias de Coccidioides immitis o Coccidioides posadasii; estos hongos crecen en el suelo y en ciertas regiones áridas del sureste de EUA, México y America Central y del Sur.

Menos del 1% de los individuos inmunocompetentes muestra diseminación, pero la tasa de mortalidad en este grupo es muy elevada.

En personas infectada con VIH en zonas endémicas, la coccidioidomicosis es oportunista y frecuente; en ellos, las manifestaciones patológicas son diversas, desde infiltrados pulmonares focales hasta  afección miliar ampliada, con inclusión de órganos múltiples y meningitis.

La forma diseminada de la enfermedad se presenta en casi 0.1% de los pacientes caucásicos y 1% en los grupos étnicos restantes.

 

SÍNTOMAS Y SIGNOS

En casi 40% de las infecciones se reconocen síntomas de coccidioidomicosis primaria. El periodo de incubación es de 10 a 30 días. Los síntomas iniciales son parecidos a los de una infección de vías respiratorias, con fiebre y en ocasiones escalofríos.

El dolor pleurítico es frecuente. La nasofaringitas puede continuarse con bronquitis, acompañada de tos seca o poco productiva.

Con frecuencia se presentan artralgias (dolor articular), acompañadas con edema periarticular, principalmente en rodillas y tobillos.

El eritema nodoso puede aparecer dos a 20 días después del inicio de los síntomas.

Las lesiones pulmonares persistentes, que varían desde cavidades y abscesos hasta aumento nodular de la densidad del parénquima o bronquiectasias.

Los datos clínicos de la diseminación de la enfermedad pueden acentuarse los datos pulmonares, con crecimiento de ganglios linfáticos medistínicos, tos y aumento de la producción de expectoración, los abscesos pulmonares tal vez se rompan hacia el espacio pleural y produzcan empiema.

En 30 a 50% de los casos de infección diseminada se observa meningitis. Los abscesos subcutáneos y las lesiones cutáneas verrugosas don frecuentes en casos fulminantes.

 

DIAGNÓSTICO

En pruebas sanguíneas puede haber leucocitosis (aumento de los glóbulos blancos) moderada y eosinofília (predominio de eosinófilos).

Las pruebas serológicas son útiles para el diagnostico y pronostico.  La prueba de precipitina por inmunodifusión en tubo detecta anticuerpos IgM y contribuye al diagnostico en etapas tempranas de esta enfermedad.

Los hallazgos en el liquido cefalorraquídeo incluyen aumento de las células con linfocitosis y disminución de la glucosa. En casi 30% de los casos de meningitis es positivo el cultivo de este liquido.

El datos radiológicos varían, pero los infiltrados en parches y nodulares en el pulmón, así como las cavidades de la pared delgada son los mas frecuentes.

La linfadenopatía hiliar puede ser visible y se encuentra en la forma localizada de la afección; la linfadenopatía mediastinica sugiere diseminación.

 

TRATAMIENTO

El tratamiento es sintomático para la enfermedad limitada al tórax sin datos de progresión.

Para el trastorno pulmonar progresivo o extrapulmonar se utiliza casi siempre Anfotericina B intravenosa. La terapéutica debe continuarse hasta una respuesta clínica favorable.

Para la meningitis, el régimen incluye Fluconazol oral en dosis altas. Se administra por región lumbar o intratecal diariamente Anfotericina B en dosis crecientes, es útil para casos resistentes al Fluconazol, en dichos casos también se puede administrar Voriconazol o Posaconazol.

 

PRONOSTICO

El pronostico es bueno en pacientes con enfermedad limitada, pero las cavidades pulmonares persistentes pueden provocar complicaciones como hemoptisis o rotura de pioneumotórax.

Las complicaciones tardías del sistema nervioso central  en la meningitis con tratamiento adecuado incluyen vasculitis cerebral e hidrocefalia que podría ameritar un procedimiento de derivación.

En ausencia de tratamiento, las formas diseminada y meníngea tienen tasas de mortalidad superiores al 50%.

 

Diagnostico clínico y tratamiento

Stephen J. McPhee; Maxine A. Papadakis

48ª edición

2009

Págs.; 1359 a 1361

 

Dra. Bertha Itzel Concepción García González MPSS

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