Enfermedades C

Crisis Hipertensiva

INFORMACIÓN GENERAL

¿Qué es una crisis hipertensiva?

Hay situaciones en las que se requiere de un manejo médico de urgencia ya que los pacientes corren graves riesgos. La crisis hipertensiva es una de ellas y se considera como tal cuando la TA aumenta considerablemente, generalmente con presión diastólica superior a 120 mm Hg.

¿Qué ocasiona una crisis hipertensiva?

Las crisis hipertensivas, dependiendo de su origen, son las causas que la provocan. De ahí que una crisis puede ser de origen desconocido en un hipertenso del tipo esencial o tener una base orgánica en aquellos hipertensos secundarios.

 

CLASIFICACIÓN

I EMERGENCIAS: Las emergencias hipertensivas comprenden los estados en los que se produce daño orgánico grave o progresivo. El daño orgánico se puede manifestar como:

  • Lesión de la retina (hemorragias, exudados, edema de papila).
  • Alteraciones cardíacas (edema pulmonar, isquemia miocárdica o infarto).
  • Alteraciones del SNC (cefalea, alteraciones de la conciencia, convulsiones, coma) o alteraciones renales (hematuria, aumento de la creatinina).

Para evitar el riesgo de lesiones permanentes o muerte en los pacientes, es necesario controlar la crisis hipertensiva en una hora como máximo.

II URGENCIAS: Las urgencias hipertensivas son los estados en los que el daño orgánico es mínimo o poco evidente. En ellas se dispone de más tiempo para reducir la presión arterial. El objetivo inicial del tratamiento consiste en reducir la presión arterial diastólica hasta 100-110 mm Hg; hay que evitar una disminución excesiva o muy rápida de la TA, que fomentaría la hipoperfusión cerebral y la insuficiencia coronaria. En general, la TA debe normalizarse en el plazo de varios días, según lo tolere el paciente.

 

SÍNTOMAS

La mayoría de los pacientes no tienen síntomas y eso no quiere decir que no sea peligrosa. Un hecho muy importante es que se puede tener la presión arterial alta y no saberlo por eso se le llama “la muerte silenciosa”.

Gran parte de las muertes que se producen cada año son consecuencia directa de la hipertensión o de sus complicaciones sobre el sistema cardiovascular o el riñón.

Los síntomas que caracterizan al HTA aguda son la ansiedad, el mareo, fatiga y dolor de cabeza. Si la presión arterial es grave los síntomas que pueden presentarse son confusión, náuseas, vómitos, dolor de pecho, distorsión de la visión (visión borrosa o visión de luces), zumbidos en los oídos, hemorragia nasal, sudor excesivo, adormecimiento de mitad del cuerpo, mareos al levantarse o al cambiar de posición y respiración entrecortada.

 

DIAGNÓSTICO

Se lleva a cabo con el uso de un aparato que la mide en una columna de mercurio, o con dispositivos digitales. La lectura se expresa en mm HG. Las cifras normales y aquellas que representan patología son las siguientes:

  • Presión de diástole por debajo de 85 mm HG Normal.
  • Presión de diástole de 85 a 89 Normal alta.
  • Presión de diástole de 90 a 104 Hipertensión leve.
  • Presión de diástole 105 a 114 Hipertensión moderada.
  • Presión de diástole por encima de 114 Hipertensión grave.
  • La anterior clasificación es a groso modo ya que la presión normal cambia de acuerdo a la edad.
  • Presión de sístole por debajo de 140 Normal.
  • Presión de sístole de 140 a 159 En el límite de hipertensión.
  • Presión de sístole por encima de 160 Hipertensión de sístole.

Para complementar el diagnóstico hay que llevar a efecto examen físico y análisis de cambios en la retina que indican hipertensión, análisis de sangre (que indiquen el funcionamiento de las glándulas tiroides y adrenales) y orina, electrocardiograma, y rayos X del tórax.

 

TRATAMIENTOS Y RECOMENDACIONES

Las necesidades diarias de sal están alrededor de medio gramo al día (media cucharadita), pero en una dieta occidental normal se consumen ocho veces dicha cantidad, no sólo en sal de salero, sino también en quesos, embutidos, condimentos, sopas de sobre, etc. La sal excesiva en la dieta causa retención de líquidos y aumento de TA.

Para disminuir la TA, el primer paso es disminuir el consumo de sal total (incluida la contenida en el pan, los caldos concentrados, los alimentos preparados, etc.) hasta una cantidad menor de una cucharadita al día. El sodio no está sólo en la sal, sino también en el glutamato monosódico, la levadura, etc, por lo que hay que leer las etiquetas de los productos envasados al hacer una dieta hiposódica estricta.

Por otra parte, el exceso de peso contribuye a un mayor trabajo cardíaco. La obesidad está asociada a la HTA en gran medida, en parte debido a que los obesos tienen un aumento de la insulina que a través de un menor flujo de la circulación renal producen una retención de sales (Sodio).

Una dieta baja en calorías (1,200 cal) con escaso aporte de grasas puede producir por cada 10 Kg de disminución de peso una disminución de10 mm Hg.

En algunas personas basta disminuir de peso para controlar la TA.

Es recomendable en los hipertensos que disminuyan o mejor abandonen el tabaco y las bebidas con cafeína, ya que tiene un efecto de corta duración de aumentar la TA, pero no existe evidencia clara de que su uso habitual pueda contribuir a una HTA mantenida. Sin embargo, el uso de tabaco puede acelerar el proceso de arteriosclerosis en gente con HTA. Asimismo, el abuso habitual de alcohol puede contribuir al desarrollo y mantenimiento de HTA.

Hay que tomar en cuenta que ciertos medicamentos aumentan la resistencia vascular, entre ellos están los antiinflamatorios no esteroides, los anticonceptivos, los simpaticomiméticos y los esteroides.

Un programa de ejercicio aeróbico ayuda a fortalecer el corazón, a bajar peso y a controlar la TA. No se sabe el mecanismo exacto por el que ayuda a bajar la TA. Se debe realizar un ejercicio adecuado a cada edad y a cada persona, por ello la realización de media hora de carrera suave 2 ó 3 días por semana es suficiente para la mayor parte de las personas.

TRATAMIENTO MÉDICO: En general el tratamiento debe instaurarse cuando la media de las presiones diastólicas durante tres o cuatro meses sea igual o

superior a 100 mm Hg. Si es menor, para iniciar un tratamiento, debe haber otros factores de riesgo a la vez, como puede ser una lesión cardiaca (hipertrofia ventricular, insuficiencia renal, etc) u otros factores de riesgo (diabetes, historia familiar de enfermedad cardiovascular).

Debe de intentarse mantener la tensión diastólica inferior a 90 mm Hg, mediante un tratamiento que el paciente tolere bien. Los diuréticos son frecuentemente utilizados en el tratamiento de la HTA ya que, como eliminadores de grasa ayudan a que la función cardiaca se optimice.

 

COMPLICACIONES

El mantener una TA alta durante un período de años largo y no tratarla puede llevar a un gran número de complicaciones. Algunas de las más importantes son las cardiacas como la arterioesclerosis y la cardiopatía hipertensiva

 

Dr. Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736

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