Enfermedades L

Leishmaniasis

INFORMACIÓN GENERAL

¿Qué es la leishmaniasis?

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria causada por protozoarios pertenecientes al género Leishmania, transmitida a los humanos mediante la picadura de una hembra hematófaga de dípteros del género Lutzomyia en América o Phlebotomus en los continentes de Europa, Asia y África. La enfermedad se considera endémica en diversas regiones tropicales.

¿Cuáles son las causas?

Se trata de una zoonosis, el reservorio del parásito se encuentra en mamíferos como roedores, perros, etc. y el parásito es transmitido mediante la picadura de una mosca del género Lutzomyia o Phlebotomus (vector) que ingiere la sangre de alguno de los animales infectados adquiriendo así al parásito, el cual se diferencia y se multiplica en el tracto digestivo del insecto, de manera que al momento de picar al humano, inocula al parásito. Otra forma de adquirir la infección es mediante trasfusiones sanguíneas, picadura con agujas o algún otro material infectado. También se puede transmitir de madres a hijos en mujeres embarazadas, aunque esto se da en raras ocasiones.

 

SIGNOS y SÍNTOMAS

La leishmaniasis se puede presentar de las siguientes formas clínicas principalmente:

  • Leishmaniasis cutánea: Es la presentación más común, se ve afectada la piel, así como las membranas mucosas. Se puede presentar de manera localizada o diseminada. Se presenta inicialmente como una pápula que evoluciona a úlcera, similar a aquellas producidas por enfermedades como tuberculosis cutánea, sífilis o lepra, así mismo se puede cursar un cuadro con coriza, epistaxis, disfagia y adenopatías. Estas lesiones cutáneas pueden presentarse de 1 a docenas, algunas se curan espontáneamente (depende la especie de Leishmania), y en otros casos las lesiones duran de meses a años, formar cicatrices que pueden llegar a ser permanentes causar inflamación destructiva e incluso llegar a desfigurar. En ocasiones la leishmaniasis cutánea difusa puede ser incurable.
  • Leishmaniasis visceral: También llamada sistémica, se ve afectado todo el organismo, dañando órganos como bazo, hígado, médula ósea, etc. Se presenta entre los 2-8 meses después de adquirir la infección. En niños se presenta de forma súbita con cuadros de vómito, diarrea, fiebre y tos, mientras que los adultos cursan un cuadro de fiebre acompañada de síntomas inespecíficos como adenopatías, esplenomegalia, hepatomegalia, fatiga, debilidad, perdida de apetito y peso.

 

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico se obtiene tomando como base la clínica, la epidemiología y pruebas de laboratorio. Se realiza el examen clínico, tomando en cuenta toda la sintomatología, tomando un papel muy importante la evaluación de las lesiones para descartar otras posibles causas. Para el diagnóstico de leishmaniasis cutánea se pueden observar de manera directa al microscopio los parásitos mediante frotis elaborados de raspados de las lesiones o biopsias de piel, dichos frotis están teñidos por Giemsa, reacción de Leishman, técnica de Wright etc.

La prueba de reacción de cadena de polimerasa, mejor conocida domo PCR se suele utilizar con frecuencia para el diagnóstico de leishmaniasis. Para diagnosticar leishmaniasis visceral se pueden emplear las mismas técnicas, observándose de forma directa los parásitos mediante la toma de muestra de sangre periférica, o mediante aspirados (biopsia) de bazo, medula ósea, hígado o ganglios linfáticos.

También se pueden realizar cultivos o inocular en algún animal como hámster o ratón. Las pruebas serológicas como ELISA, aglutinación directa, prueba de análisis por ensayos Falcon (FAST) también son bastante útiles en el diagnóstico de la enfermedad, siendo más específica la prueba de Montenegro, e la que se emplean antígenos de Leishmania, siendo positiva si aparece un nódulo palpable en un tiempo de 48-72 horas.

 

TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN

El tratamiento tanto para leishmaniasis visceral como cutánea es el mismo, se emplean antimoniales pentavalentes para parásitos resistentes, en caso de presentar resistencia se emplean drogas como alopurinol, anfotericina, y miltefosina, administradas vía parenteral. Pacientes inmunocomprometidos como aquellos con SIDA, son propensos a presentar recaídas o no lograr curarse.

También se pueden tomar algunas medidas para aminorar el dañó en las lesiones mediante medicamentos tópicos. Las medidas de prevención consisten en protegerse de las picaduras del vector, para lo cual se recomienda el uso de repelentes, insecticidas, uso de ropa holgada y de mangas largas, evitar actividades al aire libre al amanecer y al anochecer, ya que es cuando las moscas se encuentran mas activa, colocar mallas (mosquiteros) en puertas y ventanas en zonas endémicas. Dichas medidas se deben tener en cuenta si es que se va a viajar a una zona endémica (zonas tropicales).

 

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