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Esto le ocurrirá a tu cuerpo si dejas de tomar soda de dieta por un mes

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Escrito por Byron

La relación que muchos tienen con la soda de dieta puede ser -en muchos momentos- insana. Ingerir cantidades excesivas de refresco de dieta todos los días, en lugar de ingerir agua, le hace a tu cuerpo mucho más daño del que crees.

Las sodas de dieta contienen altos niveles de sodio que le causan al cuerpo diversos problemas, como gastritis, hipertensión arterial, osteoporosis, deficiencia renal y retención de líquidos.

Ahora bien, la cafeína de este tipo de bebidas le generan al cuerpo cierta dependencia, por lo que dejar de beberlas no es tan sencillo como parece. En el caso de que tomes la determinación de hacerlo, estos son algunos de los efectos que tu cuerpo va a experimentar.

Semana 1

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Durante los primeros días de este desafío tu cuerpo va a estar autoprogramado para no beber refresco de dieta, serán días bastante amigables.

Eso sí, asegúrate de hablar con tu familia y amigos acerca de este cambio en tu vida. De esta manera, le sumarás importancia al reto y permitirás que tu entorno también pueda ayudarte.

Semana 2

En este momento es cuando tu cuerpo va a comenzar a pedirte soda de dieta y debes buscar un sustituto que no contenga grandes cantidades de azúcar ni sodio. Además, asegúrate de que en tu casa u oficina no haya soda de dieta. Eso reducirá el grado de tentación y hará todo más sencillo.

Semana 3

Se dice que cuando llegues al día 16 el hábito está a punto de romperse. Si pasas esa barrera no sentirás el deseo de beber soda de dieta y beberás agua sin ningún inconveniente.

En la medida que el tiempo pasa y tu cuerpo recibe menos cantidades de azúcar los cambios en tu cuerpo comienzan a notarse: estás menos hinchado, la sensación de pesadez desaparece e incluso bajas de peso.

En este tiempo la “adicción” no ha desaparecido así que es probable que aún experimentes antojos dulces.

Semana 4

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Luego de largos días de luchar contra la tentación, tu cuerpo va a sentirse liberado del mal hábito y no sentirá la necesidad de pedir soda de dieta en un bar o en una fiesta. Sin embargo, debes prestar especial atención a los sustitutos que encuentres a esta bebida en ciertos eventos. Muchas veces, el alcohol es la salida más fácil, pero no necesariamente la más saludable.

Acabar con un hábito como este no es nada fácil y deberás cargar con tu decisión a todas partes, pero una vez que te hayas convertido en una persona más independiente de las sodas de dieta, no tendrás ninguna duda: el esfuerzo habrá valido la pena.

FUENTE:

VALENTINA DE ANDA

(http://www.vix.com/es/salud/)

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