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El alcohol puede dañar el ADN de células madre

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admin saludable
Escrito por admin saludable

Esto arrojó de acuerdo a un estudio realizado por investigador que utilizó ratones para este procedimiento

El alcohol puede dañar el ADN en las células madre de ratones, lo que ayudaría a explicar el conocido vínculo entre el consumo de bebidas alcohólicas y un mayor riesgo de desarrollar cáncer, según un estudio que publica hoy Nature.

La investigación, a cargo de Ketan Patel y sus colegas del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad inglesa de Cambridge, utilizó ratones para mostrar que el consumo de alcohol puede provocar un daño genético permanente.

Los científicos de ese laboratorio suministraron alcohol diluido, conocido químicamente como etanol, a los ratones y después utilizaron análisis de cromosomas y secuencia de ADN para evaluar el daño genético causado por el acetaldehído, un compuesto químico que se produce cuando el cuerpo procesa el alcohol.


Imagen ilustrativa para reutilización :Pexels

El acetaldehído es considerado como el principal factor de la resaca alcohólica y el rubor facial.

Los expertos observaron que el acetaldehído puede dañar el ADN en las células madre sanguíneas, alterando permanentemente las secuencia de ADN dentro de estas.

Esta investigación, según el artículo, ayudaría a entender cómo el alcohol aumenta el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, entre ellos el de colon.


Foto:EFE

La experta en prevención del cáncer Linda Bauld, de la organización Cancer Research UK, dijo que este estudio pone de manifiesto “el daño que el alcohol puede hacer a nuestras células, lo que le cuesta a la gente más que una resaca”.

“Niño mariposa” regenera 80% de su piel con células madre

Un equipo de médicos en Alemania logró reconstituir prácticamente la totalidad de la piel del cuerpo de un niño afectado de una grave enfermedad genética, al experimentar con una nueva técnica de modificación de células madre.

Aquejado de los efectos devastadores de su enfermedad, llamada Epidermólisis Bullosa Juntural (JEB, por sus siglas en inglés), el niño ingresó en un hospital en junio de 2015, cuando tenía 7 años.

“Había perdido casi dos tercios” de la epidermis que cubre el cuerpo, dijo Tobias Rothoeft, del Hospital Universitario Infantil Ruhr de Bochum, en Alemania, cuya investigación fue publicada el miércoles en la revista Nature.

Tras probar con los remedios a su alcance -incluido un trasplante de la piel de su padre, que el cuerpo del pequeño rechazó-, los médicos se resignaron a esperar su muerte.  Pero sus padres les conminaron a “intentar cualquier cosa” y dieron con un estudio de Michele de Luca, un experto en medicina regenerativa en Módena (Italia).

“Nos prometió que nos daría piel suficiente para curarlo”, recuerda Rothoeft.  De Luca y su equipo extrajeron células de la piel de una zona no afectada de su cuerpo, repararon el gen que había mutado y utilizaron las células corregidas para cultivar piel en el laboratorio.

Esta fue luego implantada en el cuerpo del niño, principalmente en dos operaciones en octubre y noviembre de 2015. En total, se reemplazó el 80% de su piel.

El niño salió del hospital en febrero de 2016, tras casi ocho meses en cuidados intensivos. Un año y medio después, se encuentra perfectamente, juega a fútbol y no tiene necesidad de tomar ningún medicamento.  “La piel es de buena calidad”, dijo Rothoeft. “Si sufre algún morado (…) este se cura de la misma forma que en una piel normal”.

El tipo de JEB -una enfermedad rara- que sufre este niño, está causado por la mutación de un gen llamado LAMB3, que impide que la epidermis se adhiera correctamente a la capa inferior, la dermis.
No existe actualmente ninguna curación y más del 40% de quienes la sufren mueren antes de la adolescencia. Quienes sobreviven, sufren heridas crónicas y a menudo, cáncer de piel.
“Pienso que esta epidermis (implantada) durará para siempre”, dijo De Luca.

El niño todavía tiene ampollas en las zonas no trasplantadas, que afectan entre 2 y 3% de la superficie de su cuerpo.  La nueva técnica abre una puerta de esperanza para los enfermos de JEB, aunque los expertos todavía deben determinar si su eficacia será igual en otros pacientes. Por ahora, se emprendieron experimentos clínicos.

 

 

Fuente:  https://www.debate.com.mx

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